jueves, 8 de octubre de 2015

EL SEGURO DE AUTOS BUSCA VÍAS PARA AFRONTAR SU DETERIORO

El seguro de automóvil afronta una carrera de baches en el actual entorno de recuperación económica y cada aseguradora debe fijar su hoja de ruta para llegar a la meta en las mejores condiciones.

No es una sorpresa, el seguro es contracíclico y ya esperaba este nuevo panorama. Lo complicado para las entidades es gestionar la situación e implantar medidas correctoras con un ojo puesto en la cuenta de resultados y la solvencia y otro en la facturación, para tratar de mantener su peso en este sector.


Al calor de la recuperación de la economía se ha detectado un aumento de la frecuencia de los accidentes, esto sumado a la entrada en vigor del baremo de accidentes de tráfico el próximo 1 de enero añadirá más presión, ya que aumentará el coste de las indemnizaciones a pagar por las compañías.

El precio es el elemento estrella en este proceso. Durante la crisis, la reducida siniestralidad del seguro de coches se ha traducido en bajadas medias casi constantes. Ahora la situación se ha dado la vuelta y las compañías se ven ante la imperiosa necesidad de aumentar sus tarifas para preservar la solvencia de su negocio. El problema es que una subida de precios se puede traducir en una huida de los asegurados hacia otras compañías que, con más ganas o más capacidad para asumir riesgos, lancen ofertas más atractivas.


Ninguna compañía admite en público que su intención sea subir precios a sus asegurados, ya que este anuncio puede perjudicarle comercialmente. La estrategia más seguida, al menos de palabra, es la de segmentar a los clientes y aplicar a cada uno un precio en función de su siniestralidad y de la rentabilidad que aportan a la compañía.

La negociación entre ambas partes está siendo particular en muchas ocasiones y pueden conllevar una rebaja sobre el precio presupuestado inicialmente por la compañía para una renovación bajo la máxima de no perder un buen cliente.


Las aseguradoras tratan también de aumentar la contratación de coberturas más rentables diferentes a la responsabilidad civil, obligatoria por ley para todos los conductores.

El año pasado, el seguro de automóviles ganó 227 millones por el negocio de responsabilidad civil, que alcanzó un volumen de primas de 5.000 millones, según datos de la Dirección General de Seguros. Las otras garantías voluntarias aportaron 374 millones con 4.450 millones de primas. Las cifras dejan pocas dudas sobre qué negocio aporta más rendimiento.


No hay comentarios: